¿Por qué imitamos otros acentos sin querer?
¿Has intentado alguna vez imitar un acento o cuando hablas con alguien que no es de tu país se te pegan algunas palabras?
Todos lo hacemos de una u otra manera y seguramente mucho más de lo que nos damos cuenta.
Tu acento, tus palabras, hasta cómo construyes las frases..., todo puede cambiar simplemente por hablar con otra persona y no es magia, sino ciencia.
El proceso de espejear o imitarnos al hablar tiene nombre: convergencia lingüística. Y es un fenómeno totalmente universal. No importa cuál sea nuestra lengua materna.
Aunque hablemos el mismo idioma, cada país o región suele tener sus propias variedades, así que la convergencia lingüística es parte de un conjunto de actitudes llamado "efecto camaleón".
Imitamos los gestos, la postura corporal y la forma de hablar de las personas con las que interactuamos. Es una forma de acercarnos.
En cuestión del lenguaje, lo hacemos en tres niveles, algunos más conscientes que otros.
"Por un lado, en el acento y en la parte fonética. Por otro lado, lo vamos a ver en el vocabulario, porque muchas veces utilizamos palabras de otras lenguas y las vamos incorporando. También en la parte morfosintáctica, en la estructura de las frases", explica Idanely Mora Peralta, doctora en lingüística de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Los científicos creen que este proceso de mimetización puede tener que ver con las llamadas "neuronas espejo", que se activan cuando hablamos o escuchamos a alguien.
"Se activan para hacernos ensayar internamente ese mismo acto. Por ejemplo, con un sonido que escuchamos, para poderlo reproducir después y para pasar a ser parte del grupo que produjo este sonido en primer lugar", señala la lingüista Zuzana Erdösová.
Pero ¿por qué lo hacemos? Según los expertos, hay varias razones.
Primero, la integración social. Todos queremos sentirnos aceptados. Esto ocurre, por ejemplo, cuando migramos a otro país.
"Procedo de Chequia, pero pasé 15 años viviendo en México. Donde más percibo que convergí lingüísticamente fue en mi entonación", cuenta Erdösová.
Es una forma de decir "soy como tú".
Si un argentino conversa con una mexicana, seguramente ambos van a intentar reducir los modismos para entenderse mejor. De lo contrario, puede ser que el diálogo no sea tan fluido.
Otra razón detrás de la convergencia lingüística es la de evitar malentendidos.
Por último, la convergencia también es una consecuencia cognitiva de la comprensión del lenguaje: cuando escuchamos hablar a alguien, guardamos esos sonidos en nuestra memoria y luego esos sonidos salen en nuestro propio discurso.
Aunque intentemos imitar acentos y formas de hablar, es cierto que no todos pueden hacerlo igual de bien.
Para empezar, hay que tener en cuenta la personalidad y la facilidad que cada individuo tiene respecto a las lenguas.
También es una cuestión de oído y de cómo nuestro cerebro es capaz primero de procesar y luego de distinguir las diferencias lingüísticas entre un lugar y otro, para después reproducirlas.

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